La militancia de un pincel

Transgredir los cánones establecidos para dar paso a la creación y a la pasión estética es el camino que se traza el artista. Un trazo, una línea, un color que sobre todo enuncia una toma de conciencia del humus estético que se produce en la paleta y vibra en el lienzo. Cada día, hora, minuto, segundo de trabajo, está el artista más cerca de su meta y de pronto el color estalla, para decirle: ¡basta!. Es el momento en que la obra está terminada para él, para quienes deseamos develar el misterio de su significado la travesía de ver se inicia.

El viaje de la mirada adivinando las tonalidades del negro, del rojo, del dorado se prolonga en la meditación. Las texturas que toca el viento forman el contorno de lo invisible, como dice el pintor Raúl Soruco “sólo brisa dejan los pensamientos” y es en este deambular del ojo que se descubre el precipicio, el inmenso sonido del espacio, la calidez del oro atravesado por la nostalgia. ¿Por qué lugares anduvo? ¿En que substancias sumergió su pincel?

El artista no puede negar el contexto de su pintura y el momento de su realización. En ¿Qué es una obra maestra? Kenneth Clark terminaba diciendo “Si tiene la suerte de vivir en un momento en que circulan muchas ideas pictóricas conmovedoras, sus posibilidades de crear una obra maestra serán muy superiores. Digámoslo crudamente: si los temas pictóricos aceptables son temas serios, que nos afectan en muchos niveles, estará bien encaminado. Pero, en último término, la obra maestra será la creación de su propio genio” Así crea Goya su 2 de mayo y Picasso su Guernica pero también en el siglo XXI hay expresiones abstractas que dejan huella por lo vivido inmediato, por lo sucedido. Huellas diferentes a la fotografía, al video, al realismo de algunos, al simbolismo de otros, delgadas huellas en una búsqueda de la otredad, lo no vivido en La Paz, Bolivia, ni en la ciudad de México, ni hace cinco años sino ahora, en el tiempo y espacio de Oaxaca una ciudad en llamas.

¿Qué es el arte? El sentimiento humano manifestado en la subjetividad de una creación, el arte abstracto es la realización de ese osado sentimiento y muestra otra realidad. Cuando miré, por primera vez, la pintura de Raúl Soruco sentí la necesidad de bien mirarla y dejar de pensar para dejar fluir la pintura escondida detrás del negro, el dorado, o el rojo y sentir. Un viaje a las entrañas del vértigo, naufragar en divagaciones e imaginar, según él pinta “para que el alma no se muera de frío”, es la candente declaración que busca en la sombra, en la pálida penumbra, un disparo de luz… un calor subliminal en esos colores tan temidos. Como si a pinceladas pudiera formar los rasgos abstractos de una vida de sueños, es ahí donde se pierde el sentido de las dimensiones y los espacios para dejar paso a la emoción. Son formas sugeridas por un trazo resolutivo de quien transita por esta vida efímera. Sin duda hay más, mucho más, que no alcanzo a descubrir.

Oaxaca, Marzo 2007.

- Margarita Dalton

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