Una visión poética
Raúl Soruco es un pintor altiplanico
Como los rÃos pedregosos
Desciende de las altas montañas
Observa la realidad
La absorbe
Y en los valles sombreados
Plasma su voluntad pictórica.
Subyace en su obra un elemento geográfico
La nostalgia de un paisaje elevado
La altura y la expresión de una geografÃa congénita.
Pétrea es la altitud
Y pétrea es la litografÃa.
“La piedra es piedra y la suerte es piedra.
Lanza al alto en un pañuelo de color.
En las manos y en las calles la suerte.
Como en el fondo torrentoso la piedra.
Arrastrada por las aguas de los rÃos”
La pintura de Soruco esta llena de
paraguas, murciélagos y toros.
La noche es de los murciélagos como
Los paraguas, de la lluvia, el invierno y el sur.
Los magueyes crecen en un tiempo que
Apenas existe, en las laderas de los cerros.
Los toros, una verónica al cielo,
pasan con los cuernos levantados,
sin toreros,
con la voluntad furiosa de la fuerza.
Soruco es el creador solitario
Las soledades lo embargan
Lo tienen en un reino imaginario
Donde la realidad es abstracta
Y es figurativa.
Vuelan los pájaros de la noche
Y de detienen
En los paisajes obscuros y sin luna
De un México de aquellos
Por Rulfo descrito.
La noche invade su obra
La noche cuando todos callamos
Y afuera
En los jardines de la ciudad
Sin luz
Sin estrellas
Negra y gris
En el vuelo sordo
De la noche
Un horizonte lleno de formas
Sed levanta.
Los trazos, el oficio y el horizonte
Como el sol detrás de las lÃneas del atardecer
Son señales continuas
De una escuela silenciosa
Amanece
Todos se han marchado a sus grabados
Los murciélagos y las alas
Que son paraguas
Los toros
Y el paisaje de magueyes.
Todos se han marchado a sus grabados
Y ahora sólo me quedan
Imágenes gráficas que relumbran
Como astros en la memoria
En los muros y en las luces
Que separan los dÃas
De la noche.
- Alvaro RuÃz
